Vivimos en un mundo que constantemente nos dice qué es bello y que no de acuerdo a unos estándares increíblemente estrechos.
Cuando uno es pequeña es mucho más susceptible a todo tipo de cosas. Te estás formando tú misma, tus juicios y tus percepciones de las cosas, por lo que todo lo que venga del exterior puede afectar tu manera de ser por el resto de la vida, aunque no lo queramos así. Es por esto que esta etapa es muy importante, especialmente porque además los niños no miden sus palabras y las consecuencias que éstas pueden traer.
Las burlas por el peso son muy comunes a esta edad y pueden marcar la vida de una chica que incluso nunca se ha sentido mal por ello, hasta que comienzan a molestarla. Es ahí cuando las pequeñas se comienzan a preguntar: ¿Qué tengo de malo?, y empeizan las inseguridades.

Las niñas pequeñas no debiesen crecer odiando sus cuerpos. Sin embargo, ¿Cómo podemos esperar que las pequeñas se amen a sí mismas cuando la sociedad pone tanta presión sobre los hombros de las mujeres y donde se espera que se vean de cierta forma antes de poder sentirse exitosas, felices y queridas?
Recientemente leí un artículo en Yahoo sobre una niña de 6 años llamada Charley quien fue criticada en la escuela primaria por su peso. Una carta fue enviada al hogar de Charley, explicándole a sus apoderados que la escuela consideraba que ella tenía sobrepeso. Su madre estaba completamente sorprendida con este mensaje enviado desde la escuela. Charley comenzó a hacerle preguntas a su madre: “¿Creen que estoy gorda?” y “¿Hay algo que tenga que está mal?” Tal como Charley, yo también me había hecho las mismas preguntas. Experiencias como estas hacen que las niñas odien sus cuerpos y se odien a sí mismas
. Las chicas jóvenes son constantes víctimas de visiones negativas hacia el cuerpo, sea una publicidad de moda o una muñeca en el pasillo de los juguetes que no se parece a ellas para nada. Se les dan razones todos los días para no amarse. Preguntas tales como “¿Es mi cuerpo suficientemente bueno?” y “¿Les gustará a los demás la forma en la que me veo?” llenan de forma constante sus mentes.
Por lo tanto, la pregunta es la siguiente: ¿Cómo les decimos a las chicas que lo esencial es amar el cuerpo que tienen? ¿Cómo podemos detener todo este auto-odio? Fácil. Hay que empezar desde pequeños, desde el comienzo. Les dices a las chicas que son importantes y que su valor como persona no tiene nada que ver con su apariencia física. Haces que su confianza en sí mismas crezca de tal manera que sea sólida y que nada pueda amenazar su poderosa base. Les dices que el verdadero hogar que SIEMPRE tendrán es el cuerpo que recibieron. El cuerpo es un regalo y todos necesitamos amar esto que se nos ha dado. Amar es vivir y cuando finalmente aceptemos esta realidad, nuestro cuerpo finalmente se llenará de un amor que podremos compartir con los demás.
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